El consumo del tabaco ha bajado más de un 50% desde 2005

Es bien sabido que se fuma mucho menos que antes, sólo hay que salir a la calle y a los bares y compararlo con cómo lucían esos mismos lugares hace quince o veinte años. Este fenómeno, sin duda, se ha visto acentuado, e incluso provocado, por la entrada en vigor hace ya catorce años de la llamada Ley Antitabaco, la cual ha provocado un descenso notable del consumo de tabaco.

A pesar de que en 2020 un 23% de los españoles continúa fumando diariamente, esto supone un 60% de lo que se consumía en 2006. Fue precisamente en ese año cuando se produjo un momento de inflexión, principalmente por ser el momento de la prohibición de fumar en lugares como centros de trabajo o centros culturales.

No obstante, la medida más determinante entró en vigor en 2011, cuando la restricción se amplió de forma masiva a cualquier espacio de uso colectivo, decisión que afectó gravemente a la hostelería. ¿Quién le hubiera dicho a un fumador de los años noventa que ya no iba poder fumarse un cigarro en un simple bar? Efectivamente, la Ley consiguió justo lo que se propuso, y los datos lo confirman: cada vez se fuma menos.

Se prevé un endurecimiento mucho mayor de la ley

Pero las duras restricciones que están en vigor son sólo el principio. Hace poco más de una semana que el ministro de Sanidad se reunía con entidades interesadas en la disminución del consumo de tabaco, como el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo o la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), entre muchas otras. La razón de esta reunión es el inminente endurecimiento de la legislación antitabaco. Este mismo jueves 27 el ministro de Sanidad Salvador Illa ha dado una pista de por dónde van a ir los tiros con esta nueva legislación.

El punto principal es al aumento de la presión fiscal sobre el tabaco y los productos relacionados. El ministro lo justificó alegando que el precio en España es de los más bajos de Europa, por lo que existe margen para aumentarlo. También se va a estudiar la posibilidad de introducir un empaquetado ‘neutro’ del tabaco, tal y como ya existe en Francia. Finalmente, es probable que se aumenten los espacios libres de humo, e incluso que se llegue a legislar sobre la posibilidad de fumar dentro de un vehículo privado en ciertas situaciones, como en los casos en los que un menor está presente, entre otras posibilidades.

No obstante, a pesar de esta evidente y longeva cruzada contra el tabaco, en 2019 se produjo un repunte en su venta, aunque expertos lo achacan a la disminución del contrabando provocada por el aumento del empleo. Lo que está claro es que, por mucho que se restrinja el uso del tabaco, para muchos consumidores es una parte muy importante de su vida, y no parece que su uso vaya a desaparecer por completo en ningún momento cercano.

 

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